Nunca pensé que llegaría el día
en el que una galletita
fuera capaz de tomarse
mi café.
No obstante, sentado
en un escritorio, viendo
como los mosquitos, pobres
juegan a ser grandes empresarios.
C'est la vié dijiste tres veces
antes de que los ruidos de hierro torcido
rompieran tu boca,
tu cabeza y tus sueños.
Seguramente el lugar a donde van a parar no solo los cigarrillos ya quemados, sino también las pequeñas bizarrías que el fuego, la charla y el humo conllevan.
martes, 13 de septiembre de 2011
domingo, 11 de septiembre de 2011
jueves, 8 de septiembre de 2011
martes, 6 de septiembre de 2011
jueves, 1 de septiembre de 2011
Poema en La Bemol
Que el reloj apuñale las 2
no significa nada,
aunque solo sienta los ojos
cansados de mirar
hacia arriba,
Puedo disponerme a cerrarlos
y sentir con mi mano
el apoyabrazo de una reposera.
Y puedo sentir
el frío en mi cara
de tu viejo inmundo
y nuevo preciado beso.
Y las caricias del agua
en tus pulmones
son precarias
y efectivas,
mientras el viento corta una mentira
-o un susurro- al medio
mis dedos, ahora fríos,
brillan en la gloria
de tu ausencia.
Que el reloj apuñale las 2
no significa nada,
aunque solo sienta los ojos
cansados de mirar
hacia arriba,
Puedo disponerme a cerrarlos
y sentir con mi mano
el apoyabrazo de una reposera.
Y puedo sentir
el frío en mi cara
de tu viejo inmundo
y nuevo preciado beso.
Y las caricias del agua
en tus pulmones
son precarias
y efectivas,
mientras el viento corta una mentira
-o un susurro- al medio
mis dedos, ahora fríos,
brillan en la gloria
de tu ausencia.
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