Te expliqué que hay sacrificios que se hacen por ventaja
que a veces perder una pieza salva todo lo que amás
pero vos veías derrota donde yo veía enseñanza
como quien abandona el juego antes de entender las reglas, te regalás
Yo hablaba de paciencia, de esperar el movimiento
vos querías jaque mate en los primeros diez momentos
como gente que acelera por miedo al aburrimiento
sin saber que las partidas grandes viven del suspenso
Nunca quisiste aprender por orgullo o por costumbre
decías “muchas reglas matan toda incertidumbre”
pero el caos sin dirección también destruye la cumbre
como barco sin timón celebrando su derrumbe
Vos moviendo la reina como si fuera inmortal
yo mirando cómo abrías todo el centro emocional
porque amar también implica defender lo esencial
y no exponer lo más valioso por impulso visceral
Te molestaba el silencio cuando yo analizaba
pero el ajedrez enseña que el apuro siempre habla
el que mueve por ansiedad muchas veces se regala
como quien grita en discusiones cuando el miedo lo desarma
Y yo cansado de explicar por qué el caballo hace curvas
cómo hay caminos indirectos que igual llegan a la altura
pero vos querías certezas inmediatas y absolutas
como gente que abandona los procesos por la euforia
Había belleza en tus errores, no voy a mentirte
esa torpeza transparente que tenía algo de libre
pero el juego se hace largo cuando nadie más compite
y enseñar sin interés lentamente te derrite
Porque no es lindo jugar contra alguien que no mira
que tira piezas por costado mientras el tablero gira
como hablarle de futuro a quien le asusta la rutina
o intentar construir puentes con quien romantiza ruinas
Vos confundías ser real con nunca pensar dos veces
yo aprendí que hasta el cariño necesita inteligencia
porque amar sin perspectiva deja heridas diferentes
como un rey mal protegido entre ataques permanentes
A veces creo que perdiste antes de empezar la ronda
no por falta de talento, solo miedo a la derrota
hay personas que prefieren incendiar todas las hojas
antes de aceptar que el tiempo también pule lo que toca
Y yo tampoco fui maestro, tuve errores evidentes
me obsesioné con controlar cada posible accidente
quise convertir el vínculo en partida inteligente
olvidando que en la vida nadie calcula la muerte
La última vez que jugamos ni tocaste las blancas
miraste el tablero fijo como quien mira una trampa
dijiste “siempre estás pensando mientras todo se desgasta”
y entendí que hay gente alérgica a vivir con la distancia
Porque algunos quieren fuego, otros buscan arquitectura
unos aman la tormenta, otros sostener la estructura
y no existe peor partida que forzar la misma ruta
cuando uno quiere raíces y el otro solo quiere la disputa
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