bloques bien acomodados escondiendo los complejos
cada beso era madera sosteniendo los reflejos
pero el tiempo cobra caro y deja torcidos los espejos
Al principio yo te invito, birra fría y alquiler
dos adolescentes abrazándose pa’ no caer
Yo contando las monedas, vos queriendo enloquecer
como torre mal armada que no sabe dónde va a ceder
Y llegaron los ascensos, las reuniones y otra agenda
vos ganando como yo, yo ahorcado con la venda
cada compra era una pieza tambaleando la paciencia
porque el ego hace ruido aunque el amor haga presencia
Vos pagabas las salidas y yo el orgullo en silencio
yo ponía el combustible, vos el techo y el esfuerzo
la balanza mal llevada transforma abrazos en un juicio
como Jenga cuando un lado carga todo el edificio
Nos volvimos roommates tristes compartiendo el desayuno
hablando solo de cuentas y del precio del consumo
la heladera llena, sí, pero vacíos uno a uno
como torre que por fuera sigue firme frente al mundo
Tus amigas diciendo “dejalo, vos podés sola”
mis amigos “si ella cambia, hermano, la relación mejora”
todos metiendo la mano como jugadores ahora
pero nadie junta piezas cuando la estructura desmorona
Y vos gastando de más solo pa’ sentirte suficiente
zapatillas, cenas caras, aparentando ser fuerte
Yo mirando los extractos con los ojos de gerente
mientras el amor perdía contra números corrientes
La rutina fue humedad doblando las esquinas
vos dormida con la tele, yo fumando en la cocina
cada discusión pequeña removiendo otra tablita
hasta el gato se escondía cuando el silencio aparecía
Éramos expertos mintiendo “todo bien” en las visitas
pero el piso ya crujía bajo todas las sonrisas
como familias que cenan mientras sangran las heridas
sosteniendo tradiciones pa’ evitar despedidas
Y el problema del Jenga nunca fue sacar la pieza
es creer que el movimiento no sacude lo que queda
cada acto individual tiene una fractura secreta
todo “yo” mal administrado hace caer la careta
Vos querías vacaciones, yo pagarle a mis viejos
Vos soñando independencias, yo soñando hijos lejos
tironeando de los bloques pa’ cumplir deseos viejos
sin notar que entre los dos demolíamos el techo
La última noche fue simple, ni portazos ni teatro
solo dos desconocidos compartiendo el mismo cuarto
vos doblando tus remeras, yo mirando el calendario
como obreros que abandonan un edificio incendiado
Y entendí viendo la mesa vacía después del ruido
que en el Jenga de la vida nadie gana lo perdido
porque aun quien tira el bloque y sale ileso del partido
queda solo entre pedazos de algo que había construido
Ahora paso por tu calle como quien evita ruinas
veo parejas discutiendo por trabajo y gasolina
y recuerdo que el amor no se destruye de un día
se desgasta pieza a pieza con pequeñas cobardías
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