domingo, 9 de enero de 2011

Si en medio de la playa encontro una botella.
Y una botella que adentro tenia mas arena que el mar.
Caminamos entonces entre vidrios rotos
y cuadros de gente triste.

Vimos pasar a la gente desde el Paseo de Gracia,
durante una noche.
Con la fiel ilusion de que
vos pudieras pasar por ahi.

En vano, como de costumbre,
te esperamos,
y sembramos cactus.
que se parecen a vos,
a mi, a todos.

Miramos y aunque no aparezca lo
que buscamos
nos hacemos
indiferentes
a la musica que suena,
y a la gente que vemos.

Pero al fin y al cabo,
como el cactus.
Creamos herramientas para defendernos,
que tambien
sirven
para
destruirnos

martes, 4 de enero de 2011

Son soldados, vio' ?

Entre unas canciones no muy conocidas
y un auto zurcando las montanas,
todo tomaba un aire melo-dramatico.

El cielo color gris oscuro
y el silbido que hacia el viento
daban ganas de dar vuelta el auto y el cielo
y volver a donde estaban antes.

Y ahora, cuando el auot continuo su camino
entre tres torres marrones,
un agua color verde y
una gente un poco mas rara,
buscan las ganas de seguir adelante

domingo, 26 de diciembre de 2010

silencio en el patio,
y los seres queridos abajo del agua
rezando un ave maria por verte

y las palmeras estan sacudiendose al compas
de temas ineditos de argentinos perdidos
y de vientos frios.

y son solo tres cuadras al mar,
para visitar a la familia
y reirnos hasta reventar,.
un dia de terrible frio,
de veintidos grados
y el agua de la playa
azotando las veredas de los cafes en la calle.

y el juego
que vos querias jugar
es el que estan todos jugando,
y que no podes entender.

y entre rios
y avalanchas
y nubes
y palmeras
buscan refugio los que tocan el bajo.
y las guitarras,
colgadas del techo y paredes,
adornadas con placas doradas.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Había unos peluches
tirados ahí en la vía,
cansados,
mugrosos
y malolientes.

Capaz los habían tirado a proposito,
porque eran feos,
porque estaban sucios
y apestosos,

pero capaz no.
Medías los pasos para saber
cuanto podías caminar antes de que el tren avanzara
y no pudieras subirte,
mientras veias por la ventana de esa casa
a unos chicos jugando a algún juego
que en esa epoca parecía bueno.
Y mientras caminabas por el andén
pensabas en las nubes que cubrían el pueblacho.
Y era todo parte de un mosaico monstruoso,
techos caídos, vidrios rotos, personas pobres
y un cielo gris con la luna y las nubes de costado.