Well I miss my mother
And I miss being her son
As crazy as I was I
Guess I wasn't much of one
Sometimes I miss her so much,
I want to hop on the next jet
And I get lonely, but I ain't that lonely yet
And I love my sister
Lord knows how I've missed her
She loves me
And she knows I won't forget
And sometimes I get jealous
Of all her little pets
And I get lonely, but I ain't that lonely yet
I roll over in bed
Looking for someone to touch
There's a girl that I know of
But don't ask for much
She's homely, and she's cranky
And her hair's in a net
And I'm lonely, but I ain't that lonely yet
Are you my friend when I need one
I need someone to be one
I take anybody I can get
And sometimes I wanna call you
And I feel like a pet
And I'm lonely, but I ain't that lonely yet
I go down to the river
Filled with regret
I go down and I wonder
If there was any reason left
I left just before my lungs could get wet
I'm lonely, but I ain't that lonely yet
And I love my sister
Lord knows how I've missed her
She loves me
And she knows I won't forget
And sometimes I get jealous
Of all her little pets
And I get lonely, but I ain't that lonely yet
Yeah I get lonely, but I ain't that lonely yet
The White Stripes,
Get Behind Me Satan (2005)
Seguramente el lugar a donde van a parar no solo los cigarrillos ya quemados, sino también las pequeñas bizarrías que el fuego, la charla y el humo conllevan.
martes, 5 de octubre de 2010
lunes, 4 de octubre de 2010
Cro-de-un-Sol
Solo faltan unos pocos meses para que estalle la gran guerra. Dijo el, mientras tiraba la colilla de su armado y lo aplastaba en el piso.
Casi tanto como la vida pensó, se consume de a trechos, de a suspiros, y después, zás te pisotean y se apaga todo. En el horizonte se veía una silueta, de a momentos, contrastando contra los truenos.
Pensó en su hogar, donde quiera que este fuere, y sus tripas se revolvieron como esas cazuelas españolas, al recordar con estremecimientos esos conflictos de la infancia, pero conflictos al fín.
15 años... ¿tanto tiempo? Se miró en lo que pudo haber sido un espejo en tiempos mejores, o una cacerola. Quién sabe. Un puente que utilizaba el tren del pueblo, en un estado casi tan deprimente como el resto de su pueblo, pero con su magia aparte, como todos los de ese lugar.
Suspiros, un par de miradas más. Alguien tose al fondo del corredor. Y en el silencio: pssst, una luz que ilumina con vida propia las paredes, la cual se apaga al transmitir - o permutar - su vida al cigarrillo. Unas pitadas enclarecen su cara, y un trueno le dice que hoy va a ser una noche larga, la guerra va a empezar.
Casi tanto como la vida pensó, se consume de a trechos, de a suspiros, y después, zás te pisotean y se apaga todo. En el horizonte se veía una silueta, de a momentos, contrastando contra los truenos.
Pensó en su hogar, donde quiera que este fuere, y sus tripas se revolvieron como esas cazuelas españolas, al recordar con estremecimientos esos conflictos de la infancia, pero conflictos al fín.
15 años... ¿tanto tiempo? Se miró en lo que pudo haber sido un espejo en tiempos mejores, o una cacerola. Quién sabe. Un puente que utilizaba el tren del pueblo, en un estado casi tan deprimente como el resto de su pueblo, pero con su magia aparte, como todos los de ese lugar.
Suspiros, un par de miradas más. Alguien tose al fondo del corredor. Y en el silencio: pssst, una luz que ilumina con vida propia las paredes, la cual se apaga al transmitir - o permutar - su vida al cigarrillo. Unas pitadas enclarecen su cara, y un trueno le dice que hoy va a ser una noche larga, la guerra va a empezar.
domingo, 3 de octubre de 2010
sábado, 2 de octubre de 2010
Ernesto Sábado, 33/15/3198
La medalla al pecho, fría y clavada en su pecho.
El azucar humedecido.
La culpa, le dicen la culpa.
El tiempo, el agua.
No en el saco ni en la camisa,
la medalla al pecho, directa al pecho.
Le rompiste la cara,
le arrancaste las visceras a todos.
Un hedor tan impresionante que vos misma
te sorprendiste de eso.
Cae la noche, caen los grados, caen los minutos.
Un flujo de agua, un riachuelo de tiempo.
Por suerte, las baldosas siguen calientes
por el sol del mediodia.
El azucar humedecido.
La culpa, le dicen la culpa.
El tiempo, el agua.
No en el saco ni en la camisa,
la medalla al pecho, directa al pecho.
Le rompiste la cara,
le arrancaste las visceras a todos.
Un hedor tan impresionante que vos misma
te sorprendiste de eso.
Cae la noche, caen los grados, caen los minutos.
Un flujo de agua, un riachuelo de tiempo.
Por suerte, las baldosas siguen calientes
por el sol del mediodia.
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